BREVE REFLEXIÓN SOBRE LOS GATOS QUE CRECEN EN LOS ÁRBOLES

Cuando aún existían importantes aglomeraciones de topos,  
             y cuando los topos aún veían bien, sucedió   
             que a los topos les entraron ganas de saber lo que había arriba.
Y eligieron una comisión para averiguar lo que había arriba.

La comisión envió a un topo de ojo sagaz y pata veloz.   
              Éste, entonces, tras abandonar su humus materno,   
              avistó un árbol, y sobre él un pájaro.

Y se formuló la teoría de que arriba   
               crecían pájaros en los árboles. No obstante,   
               a algunos topos esto les pareció    
               demasiado sencillo. Y enviaron a otro   
               topo a averiguar si crecían pájaros en los árboles.

Para entonces ya se había hecho la tarde y en el árbol   
               maullaban los gatos. En los árboles crecen   
               gatos que maúllan, anunció el segundo topo.
Y surgió la teoría alternativa de los gatos.

Las dos teorías antagónicas le quitaban el sueño   
                a un miembro de la comisión, anciano y neurótico. Y trepó al exterior   
                a echar un vistazo con sus propios ojos.

Entonces, sin embargo, ya era de noche y estaba oscuro como la boca del lobo.
Ni lo uno, ni lo otro, anunció el venerable topo.   
                Los pájaros y los gatos son sólo ilusiones ópticas provocadas   
                por la doble refracción de la luz. En realidad arriba

hay lo mismo que abajo, sólo que la tierra es más rala y   
                las raíces superiores de los árboles susurran,   
                aunque más bien poco.

Y así se quedó la cosa.

Desde entonces los topos permanecen bajo tierra,   
                 no constituyen comisiones y   
                 no presuponen la existencia de gatos,

y cuando lo hacen, es más bien poco.

MIROSLAV HOLUB. Al revés, 1982
Traducción de Patricia Gonzalo de Jesús en su blog: http://veyabrelapuerta.tumblr.com/

(MLV)

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